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Bemol sostenido
Por Alonso Arreola

Lunario musical

“Esta luna es pura belleza de una imposible perfección, carga una luz milenaria que no se aguanta. La divina sabe la receta para un amor bien animal.” Así cantaba la Bersuit Vergarabat su tema “Luna hermosa”, allá por el año 2008, contribuyendo a una de las más naturales y extendidas tradiciones de compositores en todo momento y geografía humana. La suya, empero, es la visión romántica, superficial, que apenas sospecha los goces que la Luna puede desatar. Recordamos hoy esta canción, como imaginará nuestra lectora, nuestro lector, por el cincuenta aniversario de la llegada del hombre a la Luna, cumplido hace apenas una semana.

Ahora que… si somos sinceros, el primer tema que nos vino al magín pensando en la inmarcesible esfera que nos rodea fue “Walking On The Moon” del trío británico The Police. Será por su minimalismo, por la “espacialidad” que signa las distancias entre guitarra, bajo y batería… por la peculiar flotación de su ritmo ingrávido sustentado en los contratiempos… Será por todo ello que nos parece la más congruente manifestación del satélite en una creación musical, alegoría de un amor insuflado que apenas comienza. Así su letra: “Caminando de regreso de tu casa, caminando sobre la Luna, los pies difícilmente tocan el suelo.”

Otro trabajo que inevitablemente nos trajo la memoria fue, claro, Dark Side of the Moon, de Pink Floyd. Obra ejemplar entre las que miran al cielo nocturno, allí se habla de la demencia a que también invita el plateado disco que nos circunda. “El lunático yace sobre la hierba… recordando juegos, guirnaldas de margaritas y risas […] Y si tu cabeza explota con oscuros presagios, te veré en el lado oscuro de la Luna”, escribe Roger Waters desde su “Daño cerebral”. Ni romanticismo, ni placeres; aquí la Luna es la de la enajenación que arrebata juicio al hombre.

También podríamos citar piezas instrumentales, sin letra, inspiradas en el astro que somete mareas y savias arbóreas. Del “Claro de Luna” –sonata número 14 de Beethoven– a “Selene”, de Michael Manring –dedicada a la diosa griega que intercambia horarios con su hermano gemelo Helios–, son incontables los ecos musicales dedicados a esa gran rueda de queso, hogar del gran conejo que no acaba nunca de brincar. Hoy, empero, preferimos pensar en canciones cuyas letras jueguen en plan… sí, selenita, bordando resplandores de plata.

Gustavo Cerati es gran ejemplo. Usando a la Luna como vehículo de metáforas oscuras, en su tema “Luna roja” observa al virus del VIH desde una plasticidad única, mientras que en “Jugo de Luna” hace metáfora del clímax sexual que se derrama en una boca apasionada. Otros que la señalan cual espejismo son Los Fabulosos Cadillacs, quienes en el reggae “Siguiendo la Luna” cantan como en cámara lenta: “Siguiendo la luna no llegaré lejos […] Siguiendo la luna y su veta invisible, la noche seguro que me alcanzará.”

Entonces, unas las órbitas románticas de la Luna; otras las del placer, las de la locura, las oceánicas, botánicas y mitológicas. Faltarían las que acompañan a las criaturas sobrenaturales: vampiros y licántropos que con ella cobijan un febril despliegue de venganza... O lo contrario. Como “Lobo-Hombre en París” del grupo español La Unión. Ellos anotaron un home run en la década de los ochenta parafraseando el relato casi homónimo del escritor y músico Boris Vian, “El Lobo-Hombre”. Diferente a lo que tantos interpretaron mientras bailaban, la canción invierte el mito en donde un lobo de nombre Denis, tras ser mordido por un mago, se transforma en hombre para sufrir los barrios bajos de París entre prostitutas, proxenetas y policías corruptos.

Así las cosas, son incontables las canciones lunares. Una que soslayamos a fuerza de guardarla para el final es “Man On The Moon” de R.E.M., dedicada no a Neil Armstrong sino al estrafalario cómico Andy Kaufman, excepcionalmente encarnado en el cine por Jim Carrey. Búsquela. Escuche a la Luna en la música que se amontona rompiendo el horizonte. Su luz dará mejor forma a esta noche. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

 

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