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Hacia una reconciliación con la naturaleza
'Zooética. Una mirada filosófica a los animales', Paulina Rivero Weber (coordinadora), Fondo de Cultura Económica, México, 2018.
Por Andrea Tirado

Con la finalidad de abordar “las diferentes perspectivas éticas que los seres humanos podemos o debemos tener con respecto a los animales”, Paulina River Weber ha reunido una selección de ensayos de diversos autores que reflexionan sobre visiones y prácticas que, a lo largo de la historia, habían sido ignoradas o aceptadas implícitamente. La compiladora recuerda que así como no existe una sola ética, la zooética tampoco es solamente una, sino que hay propuestas variadas en torno a los deberes que tiene el ser humano para con los animales. Casi todos los ensayos parten de esta premisa: que los seres humanos pertenecemos al reino animal, y tienen en común una visión ética por parte de los humanos en su relación con los animales.

El ensayo introductorio está a cargo de Álvaro Chaos Cador, quien a modo de ficción imagina una historia alternativa: “El planeta de los simyos”, en donde simyos no son ya los simios como se conocen, sino que nosotros mismos –humanos– seríamos esos simios con “y”, lo que le permitirá a este autor jugar con el pronombre “yo”. Con ello comenzará a poner en duda la definición del Homo sapiens, del homo sapiente que se sabe nombrar –yo–, definición que considera inadecuada para un “ecocida”.

Chaos Cador realiza un recorrido a través de la historia del ser humano, develando cómo éste se considera superior a sus otros hermanos “simios”. También pone en duda una capacidad que se supondría única de los seres humanos: la inteligencia. Sin embargo, demostrará que los humanos no son los únicos que la poseen, pues algunas plantas cuentan con ciertos mecanismos que se asemejan a las operaciones de la inteligencia. Realizando comparaciones entre seres humanos y animales, Chaos Cador demuestra que no habría mucha diferencia entre ambos, invalidando así la premisa de la superioridad humana sobre todo ser viviente.

Desde ese ensayo se anticipa el tono de los siguientes, así como de la tesis del libro en general. Se partirá de poner en tela de juicio al ser humano como animal que se ha pensado y consolidado como superior a todos los demás. Desde perspectivas tomadas de México, como otros países de América Latina y hasta España, los autores transitan por temas diversos, como la tauromaquia, las peleas de gallos, o bien, los experimentos con animales en la enseñanza superior. Otros ensayos retoman posturas de filósofos como Kant, Deleuze o Derrida, para intentar mostrar la falla o la fractura en nuestra relación con los animales.

Puesto que estamos condenados a un antropocentrismo epistémico-ontológico, varios textos proponen un antropocentrismo moral. Un punto de partida moral podría incluir a otros seres diferentes de los humanos. Es decir, ampliar el enfoque de tal manera que otros seres sean dignos de nuestra consideración moral. Ello implicaría un cambio de paradigma al darnos cuenta de que no sólo nuestros semejantes (los humanos) pueden experimentar desagrado, “sino que hay otros individuos no humanos que poseen atributos moralmente relevantes por su semejanza con los atributos cuya posesión nuestros congéneres son acreedores a nuestra consideración moral”.

Los autores exponen numerosos estudios, ejemplos y marcos teóricos, revelando que nuestras semejanzas con seres de otras especies son más notables de lo que suponemos. No obstante, el libro no presenta una visión inocente, pues el ensayo de Ana Cristina Ramírez Barreto insta a asumir mayor responsabilidad, veracidad y revisión crítica de las campañas animalistas, debido a la proliferación de noticias a través de las redes sociales que pueden dar información falsa, pues, lejos de fortalecer su argumentación, debilita su credibilidad y con ello la causa por la que luchan.

Uno de los argumentos más poderosos se deja sentir hacia el final, cuando Samuel León Martínez retoma a Kant para proponer una relectura. El filósofo dice que los animales existen únicamente “en tanto que son medios”. Se trata entonces de dejar de verlos de tal forma y, al contrario, verlos como fines en sí, tal cual se concibe el ser humano. Es decir, un valor intrínseco y no instrumental, lo cual implicaría un cambio en nuestra manera de relacionarnos con ellos, a partir de un trato respetuoso.

Esta postura ante los derechos u obligaciones morales que podamos tener frente a los animales va de la mano con otra tarea urgente que plantean varios autores: enfatizan que la predominancia de la perspectiva antropogénica ha tenido un terrible impacto en nuestro entorno, que ha llevado a elevar las alarmas ecológicas y sociales que azotan al planeta. Así, junto con una zooética se plantea una ecoética que cuestiona los cambios culturales y mentales en la forma de concebir y relacionarse con la naturaleza; comportamientos que han llevado a la actual crisis ambiental.

Más allá de los ensayos específicos, se trata de plantear cuestionamientos, de posicionarnos y reflexionar acerca de nuestras relaciones, no sólo con los animales, sino con todos los otros seres con los que convivimos a diario. Se trata de replantear cómo organizarnos como humanos para vivir, sin que el precio de nuestra existencia sea hacer morir a los demás seres vivos: animales, plantas, la Tierra, la vida en general. En un mundo violentado, este volumen es un llamado a la reconciliación con la naturaleza y a vivir en armonía, cuestionando si nuestras acciones no afectan directamente a aquellos seres que no tienen voz.

 

 

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