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Cinexcusas
Por Luis Tovar

Cine mexicano (por un día)

 

A propósito del llamado “día del cine mexicano” –a celebrar cada 15 de agosto, según decreto presidencial, desde 2018–, cedo la palabra al querido Gerardo Salcedo, del FICG, que esta semana publicó lo siguiente en el diario El Informador: “Hace casi veinte años la extinta exhibidora Cinemark organizó una iniciativa que todavía puede ser calificada como insólita: dedicar todas sus pantallas durante un día al cine mexicano [la cual] tuvo siempre una buena respuesta popular. La crítica a esa iniciativa era que el apoyo sólo ocurría durante un día y que debería ser un esfuerzo a ocurrir en cada película. […] Ahora el Instituto Mexicano de Cinematografía es el encargado de que la conmemoración ocurra.”

En Facebook, donde Gerardo posteó la nota, el también estimado colega Sergio Raúl López acotó lo siguiente: “Me parece un esfuerzo aplaudible pero asaz acotado, por no decir aislado. Creo que debería ser la labor permanente y principal del IMCINE, poner el cine mexicano a disposición del público general y en mucho más que un centenar de sedes y 200 funciones gratuitas para tantos títulos (57) […] A pesar de ello, será el doble que el año pasado, cuando […] contó con 50 películas en 26 salas, más dos plazas públicas y un par más del Metro”.

Agrega Sergio Raúl, director de la revista Cine Toma, que “aquella vieja iniciativa de Cinemark ha sido retomada por la Canacine en su Fiesta del Cine Mexicano que el año pasado, en su primera emisión, ofreció un ciclo de 17 títulos –de estreno, reestreno y clásicos—a un precio de 20 pesos en el circuito comercial más la Cineteca Nacional, la Cineteca FICG y la Filmoteca UNAM, y que atrajo a más de 312 mil espectadores”.

Finalmente, Viviana García Besne, quien al parecer coordina un cineclub, agrega esto: “Es muy lindo pero insostenible. Los cines independientes, que en realidad no sobrevivimos y tenemos el tiempo contado según sea nuestro aguante y amor al arte, tenemos que poner nuestro tiempo y dinero para hacer estas funciones gratuitas porque no están subvencionadas por IMCINE. Nos sumamos todos en un esfuerzo por solidaridad para que la audiencia confíe en que hay un cine que merece verse en una sala, mejor que en una tableta.”

 

El punto débil del carácter

 

El último subrayado es autoría de este juntapalabras, quien se ha permitido la inelegancia de citas tan largas porque en ellas está expresado, completo, lo esencial del asunto: efectivamente, un “día del cine mexicano” es algo que suena bien, e incluso es capaz de arrojar resultados a simple vista positivos y benéficos, en términos de audiencia y difusión de una cinematografía históricamente necesitada –y ayuna– de más y mejores espacios, frente a una competencia por completo desnivelada y desleal.

El punto débil es el carácter del hecho, similar a lo que suele suceder con el “día de las madres” y demás festejos convenencieros: originalmente concebido a manera de celebración, así manejado mediáticamente y, por lo tanto, así percibido por el público, el “día del cine mexicano” contribuye, como tiro por la culata, a la percepción de dicho cine como si fuera un género por sí mismo –es decir, sin importar la naturaleza de cada filme–, como algo de menor valor comparativo respecto de las preeminencias carteléricas y, en fin, como un cine al cual, para conocerlo, bastaría con acceder a él una sola vez en un año entero, luego de lo cual es posible volver, con la conciencia tranquila, al amasiato con el miasma gringo.

Dicho despropósito, generador y alentador de viejas distorsiones, tal vez podría ser contrarrestado con algo similar a lo que sugiere Sergio Raúl: “Reunir y consolidar ambas celebraciones en un ciclo serio y más constante [lo que] permitiría el abordaje de la cartelera comercial a la par que un verdadero impulso para el circuito alternativo […] que debiera repetirse al menos durante varios días de cada trimestre.”

Pero ni así: el problema de la distribución y exhibición de cine mexicano rebasa, con muchísimo, la naturaleza intrínsecamente inmediatista y fugaz de ideas como “el día de”.

 

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