La flor de la palabra
- Irma Pineda Santiago - Sunday, 17 Aug 2025 12:14



Yaquis: la resistencia imbatible es una compilación de entrevistas, reportajes y crónicas que desde hace algunos años venía escribiendo Daliri Oropeza, acerca de un pueblo que a su vez se organiza en ocho pueblos, es decir, unidades político-religiosas autonombradas Cócorit-Loma de Guamuchil, Loma de Bácum, Tórim, Vícam, Pótam, Ráhum, Huírivis y Bélem-Pitahaya. También nos cuenta sobre el largo proceso de restablecer la justicia para sus habitantes, desde aquel decreto de Lázaro Cárdenas en 1940, con el que se prometió la restitución de sus tierras y que dispusieran de la mitad del caudal del Río Yaqui almacenado en la Presa “La Angostura” durante cada año agrícola, hasta el famoso Plan de Justicia implementado a través del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas.
En este libro, a través de las fotografías de la misma autora, encontramos la sonrisa de las infancias, la belleza de los paisajes y de sus expresiones culturales, como la danza del venado, el cuidado del fuego, las ceremonias de vinculación con la tierra, con los elementos que los rodean, y un atisbo a las distintas dimensiones de la cosmogonía yaqui: el batwe ania o mundo del agua; el juya ania o mundo del monte; el sewa ania o mundo flor; y chokim ania o mundo de las estrellas (el firmamento). Las fotografías también muestran el estudio de planos y mapas para comprender mejor los proyectos que propone el gobierno, la fuerza en las miradas y los paliacates en el rostro como símbolos de la resistencia que también se vuelve sinónimo de esperanza: un pueblo que sigue luchando por construir un futuro posible.
La edición de este libro estuvo a cargo de Ramón Vera-Herrera, con el diseño de Daniel Passarge. En él la autora nos comparte la voz y la participación de las mujeres en los diversos momentos de lucha de los yaquis, y en las historias contadas por Domitila, Francisca, Carmen, Clementina y otras entrevistadas entendemos que las resistencias nunca serán posibles sin el pensamiento y el cuerpo de las mujeres, pues con sus ideas, acciones y manos que acarrean palos y piedras para la defensa, preparando los alimentos para que las fuerzas no mermen, o haciéndose cargo de los hijos y de los adultos mayores, para que los hombres salgan a luchar con menos preocupaciones, y cuidando la memoria, la cultura, las tradiciones, los rituales. Ellas siempre dan, aportan su vida, su sangre, sus cuerpos, que también han sido prisioneros de guerra o para la leva, como escribe Daliri, en referencia a la última conferencia que impartió Raquel Padilla, una de las voces que se recuperan y se honran en este libro, la imprescindible aliada, asesinada en 2019.
Las luchas de los yaquis en la época contemporánea, como a principios del siglo XX, han dejado muertos, heridos, desaparecidos y presos políticos, tal y como lo evidencia Oropeza. Ahora hay otro enemigo silencioso: las drogas que consumen a los jóvenes y los dejan sin cerebro ni fuerzas para defender sus territorios, recursos y cultura. Pero no todo está perdido, aún hay gente trabajando por recuperar las tradiciones, la historia; aún hay cantoras, ancianas y ancianos que recuerdan los mitos, los rituales, por eso han podido recuperar elementos como la casi extinta Danza del Coyote.
La lucha continúa por el agua, por el territorio, por sus valores, por evitar que el cristal siga destruyendo a su juventud. Esto lo podemos conocer gracias al esfuerzo de la periodista Daliri Oropeza, quien nos trae al sur las palabras que fue hilando desde el norte; un trabajo articulado, serio, que no se conforma con la superficie, que se metió a las presas, a los acueductos, a las casas, a las cocinas, a los campos, para conversar con hombres y mujeres que le abrieron la memoria y el corazón para compartir sus historias de dolor, de valentía, de rabia y de sueños, para que ella los bordara en este libro cuyas letras bebemos con asombro, con indignación, pero sobre todo con esperanza.