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Decir desde lo no dicho

Dinámicos atrevidos. Selección de poemas 2001-2025, Inti García Santamaría, El Pasto Verde Records, Perú, 2025.
Daniel Téllez

 

 

En la poesía mexicana no todo es solemnidad. La alquimia de los versos irreverentes y su capacidad satírica para hacer chillar a las palabras puebla una fugitiva zona de turbulencia en la producción poética actual. Un presente poético que es también un cortocircuito entre la continuidad y la ruptura, entre la celebración y la experiencia, entre la ironía y el escepticismo.

Una voz empeñada en los reversos de la escritura, la disolución de códigos, el juego lingüístico, la experimentación tipográfica, donde el sentido conceptual y la materialidad de las palabras reside en su plasticidad y mutabilidad, es el poeta Inti García Santamaría (Ciudad Nezahualcóyotl, 1983), quien reúne más de veinte años de poesía bajo el sugerente título de Dinámicos atrevidos. Selección de poemas 2001-2025, publicado en la editorial arequipeña El Pasto Verde Records. Muestra que contiene Corazoncito (2004), su primer libro publicado; Hasta aquí nada pudo separarme del cielo (2010); dos series de poemas largos, Cuaderno de los rombos que florecen (2010) ‒publicado en el número 139 de la revista Crítica‒ y Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida (2010), parte del libro colectivo Prueba de soledad en el paisaje (2011), “experiencia de creación poética en contrastación con la llanura pampeana”, propuesta por Arturo Carrera para cuatro semanas de escritura en el Espacio Quiñihual, a 550 km de Buenos Aires; Évelyn (2018); Azúcar impalpable (2022), y Otros poemas, publicados en diversas revistas.

La selección, elaborada por el autor, “ofrece un hilo conductor ‒dicen los editores en la contraportada del libro‒ que siempre te hace un campito en su labor de contemplar el mundo, una poesía que abraza mientras busca platillos voladores bajo cielos llenos de borreguitos, o de constelaciones, o de rombos que florecen en sofás”. La de Inti es una escritura que desconfía de la escritura poética, que echa anclas en el astillero cabal de la mejor tradición de la poesía conversacional y opta por una sensibilidad que raya en la candidez y sordidez de la experiencia humana; “la resaca humana reducida a lenguaje”, ha escrito Eduardo Milán. Su oleaje lisonjea los rizomas de la cursilería y de lo kitsch y halla el modo de nombrar sucesos que difícilmente volverán a repetirse fuera de los límites del poema.

García Santamaría abraza la poética de lo inconcluso, la ironía y del descreimiento por la poesía. Escepticismo que nombra apotegma en
el poema “Estival”, que abre su primer libro y Dinámicos atrevidos. Traza de una poética que ha madurado su decir en lo no dicho; en la promesa de un decir poético omitido innumerables veces o roto adrede ‒entre mutaciones y certezas‒ pero que gesta cordialmente un decir armonioso de la digresión simbólica que guardan las palabras en sus manos.

Mención especial merece la serie de poemas Cuaderno de los rombos que florecen y Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida. Confirman un decir sólido y depurado. En el primero, una dislocación ‒en los poemas en prosa‒ de la literalidad y la parodia, y de sugerentes cortes poéticos al final de cada poema-prosa ‒en el segundo‒, que esparcen otro poema en su horizontalidad.

El poeta nezatlense encuentra la poesía donde pretendidamente no quiere nacer o no fuera a nacer nunca el poema. Dinámicos atrevidos encuentra también un ágora especial, un empaque de presentación a la manera de las figuras o muñecos de acción. Tres carátulas y personajes distintos en cada portada coleccionable. “Proyecto largamente soñado” y consumado por los editores en un blíster que contiene: un libro en edición especial, un estudio del crítico Edward Álvarez Yucra, cuatro cards ilustradas por Jeremy Ayala y un Certificado de garantía de EPVR. Los tres modelos de cubiertas corresponden a las mismas ilustraciones de las tres primeras estampas, seleccionadas a partir de diferentes poemas del autor: Ciudadano Dadá, Nicté y Top-0; una cuarta es un Retrato del poeta “surfeando en las calles de ciudad Neza”.

El poeta que usaba máscara en la lectura de poemas seguirá surfeando de soslayo y de reojo, y estará cerca de la poesía como señala en “Variaciones a partir de un poema tamil”, al revisar los mensajes no leídos, al leer un flyer para pedir sushi o cuando se quede sin batería su celular. Su arrebato poético mora en sus soportes, temas, recursos, juegos del lenguaje, referencias, poemas visuales, títulos “a contrapelo” que conforman series (“Elvis del Perú” o “The Centurion Lounge”) y una poética imagética que linda en lo a-poético l

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